Cada botella de Los Albacares es el resultado de un proceso milimétrico donde la tradición y la tecnología se dan la mano. Cuatro fases, del campo a tu mesa.
Antes de la recolección, el olivar necesita cuidados durante todo el año. Los principales trabajos son la poda (para que el árbol produzca mejor y entre la luz), el abonado del suelo, los tratamientos fitosanitarios contra plagas como la mosca del olivo, el riego (en olivares de regadío) y la limpieza del suelo bajo los árboles.
Además, poco antes de la campaña se preparan la maquinaria, los fardos o mantas y se vigila el estado de maduración de la aceituna (el envero, cuando cambia de color verde a morado) para decidir el momento óptimo de recogerla.
Se realiza entre octubre y enero. En nuestro olivar recogemos únicamente de forma mecánica, con dos sistemas que se complementan:
Es importante separar la aceituna de vuelo (cogida del árbol) de la de suelo (caída), porque dan calidades distintas. Una vez recogida, se transporta rápidamente a la almazara para que no fermente ni se estropee.
Es la fábrica donde la aceituna se convierte en aceite. El proceso sigue estos pasos:
Es la última fase, y la hacemos a mano pedido a pedido. Aquí no hay almacén automatizado: cuando entra tu compra, alguien de la casa coge tu botella y la prepara.
Preparamos los pedidos el mismo día siempre que podemos, y no es por presumir de rapidez: un aceite recién envasado que tarda una semana en llegar ya no sabe igual. Cuanto antes esté en tu cocina, mejor lo vas a probar.
Visita nuestra finca y almazara. Te mostramos todo el proceso en persona, con cata incluida.
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